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UN DON NADIE…

Posted: October 23, 2013 in Uncategorized
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En una tarde de Marzo, los vecinos de Valparaíso I fueron testigos de un evento dramático, que a más de uno hizo derramar una lágrima e incluso a aquellos que no estuvieron presentes ese día.

El día transcurría normal, demasiada calor en el día, demasiado frio en la noche. Los niños llegaban muy contentos  a sus hogares después de clases, rompiendo así el silencio y tranquilidad del conjunto.

Desde la entrada del conjunto se podía ver a Don Manuel un viejito de más de 80 años subiendo a paso de tortuga una empinada calle  de la mano de su pequeño nieto. Al viejito se le veía un poco contento, pues acababa de almorzar con su nieto en el restaurante comunitario, pero a la vez su rostro reflejaba la angustia de saber que eso era todo lo que comerían el resto del día.

Debo admitir que a veces me daba risa y otras veces me desesperaba ver a Don Manuel hacer tanta maroma, como en cámara lenta para poder entrar al conjunto, pero también debo admitir que jamás me interese por aquel anciano si no a hasta ese día…

Era un poco más de la una de la tarde, la policía se encontraba en la casa 2 del conjunto Valparaíso I dialogando con Don Manuel; Afuera del conjunto estaba parqueada una pequeña camioneta  de la policía con las puertas de par en par. Algunos vecinos del conjunto estaban fuera de sus casas tratando de saber que era lo que pasaba, otros tantos yacían dentro de sus hogares chismoseando desde sus ventanas la situación y haciendo sus propias conclusiones.

En la casa 2 entraban y salían policías, levantaban sus radio y murmuraban cosas… los policías estaban acompañados por tres personas más, gente muy bien vestida ajenas al lugar más no a la situación. Los segundos transcurrían lentamente, se le podía ver al viejito Manuel llorando desconsolado, sin saber que decir… como defenderse… como hacer entender… su voz temblaba cada  vez que intentaba hablar, constantemente levantaba su mano izquierda, limpiaba sus lagrimas y juagaba su rostro en ellas, asustado miraba hacia todos lados, con la otra mano se aferraba fuertemente a la mano de su pequeño nieto. Don Manuel suplicaba que no le quitaran su nieto, que era todo lo que le quedaba en la vida, miraba a sus vecinos y les suplicaba ayuda alguna. ¿Pero… uno qué puede hacer ante esa situación? ¿Quién podría ser tan noble y pudiente como para hacerse responsable de un viejo y su nieto?

En algún momento la vida cogió a Don Manuel y ¡le dio tres vueltas! Este anciano de más de 80 años vivía solo con su nieto en la total y literalmente miseria, había tomado hace un  tiempo en arriendo la casa 2, pero hacia ya más de tres meses que no pagaba y además tenía todos los servicios cortados. A su nieto Jeisson de ya casi 2 años se le veía harapiento, un poco sucio, la ropa no le quedaba, comía poco ¡y no por falta de hambre!

A Don Manuel le cayeron todos los males que uno NO se puede imaginar; dos semanas antes de aquel evento su esposa había fallecido, pues sufría de la tiroides; pero mucho antes él venía lidiando con la desdicha de tener sus dos hijos en la cárcel, además su nuera (mamá de Jeisson) era prostituta y drogadicta, lo malo no era el oficio de su nuera sino que ella era demasiado loca e irresponsable y estaba acostumbrada a tener hijos y dejarlos por ahí con cualquiera, el ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar)  ya le había quitado tres hijos a ella, cosa que por supuesto no le importaba. Además de todo Don Manuel era ya demasiado anciano, escasamente podía caminar, no podía trabajar y estaba invadido por la pobreza.

La Señora Consuelo quien es la  dueña de la casa 2, ya estaba cansada de la situación, así que decidió exponer el caso de Don Manuel ante las autoridades competentes; desde luego lo inevitable sucedió… la policía llego en compañía de funcionarios del ICBF para llevarse al pequeño Jeisson. Ellos trataron de explicarle a Don Manuel que el niño estaría mejor en el ICBF, pues le aseguraron que allí lo cuidarían, lo alimentarían  adecuadamente e inmediatamente le prestarían asistencia médica ya que Jeisson tenía una infección en el rostro y no se veía nada bien. Con mucho tacto le dijeron a Don Manuel que no se preocupara que él podría ir a visitarlo cuando quisiera ¡pero claro a los policías y al ICBF nunca se les paso por la cabeza que si Don Manuel no tenia para comer, mucho menos tendría para ir a visitar a su nieto!

Al final sin esperanza y con el alma destrozada don Manuel con un abrazo y un beso se despidió de Jeisson, el pequeño presintiendo que era la última vez que lo iba a ver se aferro a los brazos de su abuelo, llorando y gritando desesperadamente el niño fue entrado a la camioneta de la policía,  ¡escena que fue muy cruel de presenciar!

Al anciano se le vio los tres días siguientes caminando por ahí, se sentaba de vez en cuando en el jardín del conjunto y se asoleaba, los vecinos le pasaban leche, pan y otros alimentos él los recibía sin pronunciar palabra alguna.

Dicen por ahí que de amor no se vive, pero tal vez puedes morir cuando te lo arrebatan. Don Manuel no tenía nada que ofrecerle a su pequeño nieto, pero se puede tener la plena seguridad que él jamás le hizo daño, siempre se preocupo por Jeisson y lo cuido lo mejor que pudo, se amaban en verdad y se puede decir que eran felices por lo menos Jeisson lo era al lado de su abuelo ¡ahora quién sabe! Este pequeño niño se había convertido para Don Manuel en la única razón para vivir, para soportar la desdicha del caos en que se había convertido su vida.

Jeisson y Don Manuel fueron dos sujetos cualquiera en este mundo, uno hasta hora empezaba a vivir y el otro como dicen coloquialmente “estaba capando cementerio” los dos siempre estaban unidos, sin más compañía y amor que la que un nieto y un abuelo se pueden brindar.

Nunca más se le volvió a ver a Don Manuel, simplemente desapareció… algunos vecinos cuentan que la policía se lo llevo a un hogar de ancianos, otros afirman que se convirtió en un habitante más de las calles Bogotanas y que anda por ahí en busca de Jeisson y otra versión dice que murió de pena moral.

La  verdad no tengo idea de que paso con él, lo único cierto es que aquella tarde de marzo les fue arrebatada a Jeisson y a Don Manuel la vida que compartían.

FIN.

Por: Villana

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